El conocido ya como "Caso Vueling" es recordado
como una de las grandes crisis de la
empresa nacional en nuestro país, más concretamente en el aeropuerto de El
Prat en Barcelona. En el verano de 2016, la compañía dejó unas cifras
desastrosas, con más de 75.000 pasajeros afectados y centenares de vuelos
suspendidos. El problema que se originó fue la sobreexplotación de sus recursos a un grado masivo que provocó
otros contratiempos como una falta de previsión en los vuelos, la ausencia de
una jerarquía y una lentitud a la hora de reaccionar.
Sin
duda, fue uno de los mayores aprietos por los que pasaba Vueling, y por ello,
vamos a analizarlo en profundidad.
En el verano de 2016, la empresa española pasaba por una de sus mayores crisis, al carecer de suficientes recursos para abastecer los vuelos que tenían esos días. En la foto, uno de los aviones de Vueling. Fuente: La Vanguardia.
La
respuesta de la empresa no se rebeló
tras los tres primeros días de caos en la aerolínea, la empresa dio un primer
comunicado. Además, anunciaron la puesta
en marcha de mayores infraestructuras: 6 aviones adicionales, 34 pilotos y
130 empleados dedicados a la atención al cliente.
En cuanto a las acciones realizadas
online/offline, el perfil de los portavoces y sus mensajes emitidos, tras
un primer mensaje mandado para intentar atajar las consecuencias que se estaban
originando, más tarde los propios directivos de Vueling fueron dando
declaraciones a distintos medios de comunicación. Aunque el mensaje más lanzado
a los medios fue que estaban "trabajando para intentar normalizar la
situación", otros cargos como la
jefa de la sección sindical del Sindicato de Tripulantes Auxiliares de
Vuelo de Líneas Aéreas (Stavla) en Vueling, Guadalupe Romero, estuvo
explicando que ya habían avisado previamente que "el verano sería complejo y que hacía falta sostener más la base
de la compañía para tolerar un crecimiento que ha acabado arrollándolo
todo".
El presidente del comité
de empresa de Vueling Juan Valdés aseguraba que no existía ningún tipo de
huelga encubierta por parte de los trabajadores en Francia después de la que se
produjo el 28 de junio, y declaraba también que "los aviones están volando las 24 horas del día y las
tripulaciones están en los límites legales. Cuando una pieza falla, se produce
un efecto dominó y caen las siguientes".
David
García Blancas, director comercial de Vueling,
también habló a varias fuentes y sostuvo que la huelga que sucedió en Francia
había originado una "bola de nieve" de retrasos y cancelaciones que la
empresa no supo valorar ni gestionar a tiempo para que no afectara en
Barcelona.
Por parte de España, Josep Rull, el actual exconseller de Territori de la Generalitat concedió una
entrevista a Cadena Ser en la que declaró que "le pedimos a Vueling el número de vuelos que ofrecieron el año
pasado y los mismos datos este año. Los datos no salen [...]. Para garantizar
toda la oferta de Vueling se necesitan más refuerzos".
En el ámbito de las redes sociales, hubo un gran silencio durante las primeras horas
del caos, algo que no favoreció a la compañía y quedó señalada de forma
negativa por los usuarios de las redes.
La repercusión en los medios, como hemos visto, no fue hasta horas o
incluso días después del inicio de los problemas en los vuelos que la aerolínea
tomó las riendas y reaccionó ante el público y los medios. Es por ello que
tanto en la prensa escrita, como digital, radio y redes sociales acabaron con
muy mala reputación, además de altos costes económicos que afrontar y una
visible desconfianza por parte de sus clientes.
Las reacciones no se hicieron esperar. Los clientes que padecieron
las cancelaciones de sus vuelos pueden realizar reclamaciones haciendo uso de
los derechos que tienen como pasajeros.
Hay unas cuantas lecciones aprendidas tras este desastre,
y es que la empresa Vueling tiene varios frentes que cerrar y ser consecuentes
con sus fallos, entre los que destacan la falta
de previsión en sus recursos, en la temporada estival, que es una de las
más importantes de todo el año, tanto en infraestructuras como en materia de
trabajadores.
Otra de las lecciones aprendidas
por Vueling debe ser la comunicación.
Afrontar los problemas, ser conscientes y tomar las riendas son factores
fundamentales que toda empresa debe tener en cuenta, y más si trabaja en el
sector servicios, donde ofrecen un producto a los clientes. La falta de comunicación ya se ha visto
que es un grave error que no se puede cometer.


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