by Aroa Rocher Gerpe

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Almudena Barbero Marí es la propietaria de una de las farmacias con mayor historia del Paseo de la Habana de Madrid. Más de 40 años al frente del local que lleva su nombre, y con dos compañeras, que considera como su familia, afirma que consiguieron llevar de la mejor forma los meses de confinamiento, ayudando a todos los vecinos de avanzada edad que viven en los alrededores.

El sector farmacéutico ha sido uno de los más golpeados durante la pandemia de la COVID-19. Ahora, con las medidas de seguridad garantizadas para los trabajadores y clientes, intentan seguir adelante.

La actual dueña de la farmacia que hoy visitamos es la 2ª generación dentro de su familia en hacerse cargo de la pequeña empresa. Al ser la mayor de 4 hermanos Almudena Barbero, su abuela paterna, se dedicó a enseñarle todas las tareas desde muy pequeña, y así su nieta continuó su formación hasta llegar a convertirse en una ciudadana muy querida y conocida dentro de su vecindario.

Con más de 75 años de historia, la farmacia Almudena Barbero Marí ofrece un trato personalizado a cada cliente, acorde con sus necesidades. Están especializados en nutrición, dietética, salud y belleza y dermocosmética. En su establecimiento, ofrecen servicios como toma de tensión, presión arterial, cálculo de peso y longitud, productos para el cuidado y alimentación de bebés, capilares, solares y dermofarmacia, entre otros. La confianza es uno de sus pilares más importantes, y es una cualidad que han sabido transmitir al público, por lo que cuentan con una cartera de clientes fieles que siempre recurren a ella.

Sin embargo, en los primeros meses de confinamiento por la pandemia de la COVID-19, al no establecerse ninguna medida de seguridad, Almudena cuenta cómo ha tenido que enfrentarse a clientes problemáticos, que se negaban a respetar las marcas de seguridad y ponían en peligro la salud de sus compañeras y la suya propia. Por ello, han tenido que ampliar el horario de trabajo para hacer labores de desinfección durante la mañana, el mediodía y la tarde, pero manteniendo los puestos de trabajo de su equipo: “Hemos modificado nuestros hábitos, y ya no solemos trabajar juntas en el mismo horario. Aún así, no me planteo despedir a ninguna de mis compañeras”.

En cuanto a las cifras anuales de ventas, la propietaria nos cuenta que han caído más de un 40% a causa de los meses de confinamiento domiciliario, y a pesar de haber recuperado parte de las pérdidas los meses posteriores. Los beneficios mayoritarios han estado, en este caso, ligados con las necesidades que ha provocado el virus, por eso Almudena no duda en contarnos que las mascarillas en formato ffp2, quirúrgicas, gel desinfectante y las vitaminas y minerales han sido los productos estrella durante todo el año.

“El sector farmacéutico ha sido uno de los más golpeados este año con el coronavirus. Nos hemos sentido abandonados y sin un soporte ante el abismo que venía por delante”, afirma Almudena, que junto a sus dos compañeras no han dejado de trabajar y dar lo mejor de sí mismas para sus vecinos que tantos años llevan confiando en cada una de ellas. “La confianza y los buenos modales son la clave para seguir adelante en esta farmacia”.
El siguiente perfil está realizado el 12 de mayo de 2019, enfocado a las elecciones generales de Reino Unido, por lo que no tiene la última información actualizada. Forma parte de una recopilación de trabajos de los últimos años y que me gustaría compartir.

El líder ultranacionalista y artífice del Brexit de 55 años Nigel Farage se ha convertido en la gran estrella de la política británica. A menos de dos semanas para las elecciones europeas en Reino Unido, el Partido del “Brexit” parte como principal favorito, en las que podría obtener un 29% de los votos y desbancar a los tories de Theresa May y los laboristas de Jeremy Corbyn.

BBC News
Ex eurodiputado nombrado en 1999 por el Partido de la Independencia británico (UKIP), Nigel Farage había abandonado su militancia conservadora en 1992, cuando el primer ministro tory John Major añadió al país al Tratado de Maastricht que dio nacimiento a la Unión Europea. 

Pese a sus convicciones ideológicas y morales tan conciliadoras, Farage fue el primer dirigente europeo en reunirse con Donald Trump a pocos días de la victoria del candidato republicano como presidente de los Estados Unidos, quien lo bautizó como “Mr. Brexit”, mientras hablaban sobre los riesgos de la inmigración y la decadencia de la clase política tradicional ante la prensa. A esta lista de amistades, se une el presidente ruso Vladimir Putin, con el que simpatiza pese a su defensa de la economía liberal. De esta economía toma referencias de la ex premier Margaret Thatcher y su política económica, una de sus figuras más admiradas y por la cual ficharía a la dirigente conservadora Ann Widdecombe para su partido.

Sin embargo, también encontramos algunas personalidades que no gozan de tan buena relación, como es el caso del multimillonario George Soros, a quien acusó en reiteradas ocasiones de financiar a numerosos eurodiputados a través de la fundación Open Society.

 A través de la exposición “Biodiversidad” del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) vamos a actualizar todos los conceptos y familiarizarnos más con el medio natural que nos rodea.

Ejemplar de Elefante africano (Loxodonta africana) puede visitarse dentro de la exposición Biodiversidad en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN). Imagen: Somos CSIC.

Según la RAE, el término biodiversidad es definido como la “variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente”. Se trata de un concepto muy sencillo de entender, pero algo más complicado de asimilar, y la realidad es que cada día estamos más alejados de medio que nos da la vida.

Al entrar en la gran sala que expone los ejemplares más variados y pintorescos de la historia de nuestra naturaleza, podemos respirar un aire que poco tiene que ver con la gran urbe que rodea el edificio. Un ambiente sostenible y cuidado, en el que discurren 3 atmósferas complementarias que llenan la gran sala. Todos ellos se explican de una forma clara, para que tanto niños como nuestros mayores tengan una idea clara de nuestra naturaleza, sus formas, tipos y colores.

Qué es la Biodiversidad es el nombre que damos a la primera estancia. En ella, encontramos los diferentes biomas o paisajes vegetales y animales que conforman nuestro planeta, así como los organismos de cada ecosistema. Desde una representación del origen y el árbol de la vida, recorremos un despliegue de distintos niveles de especímenes, que van desde los insectos y moluscos, hasta los mamíferos como los pequeños topos, comadrejas y musarañas, y los grandes elefantes, ballenas y jirafas. Destacamos, sobre todo, al ejemplar del elefante africano (Loxodonta africana) con una altura de 3,5 metros y más de 5 toneladas de peso.

Segunda parada: La Biodiversidad. Fruto de la evolución. Tiene gran relación con el origen y el árbol de la vida que observábamos al comenzar la visita en la primera sección de la exposición. De forma más científica, podemos aprender con la selección natural y sexual la teoría de la evolución. Cómo nacemos y nos reproducimos, nuestra genética. Todo ello sin perder la esencia del objetivo principal de la muestra del museo: concienciar y sensibilizar al asistente, por eso se anexiona la ciencia con la naturaleza, en este caso con la conservación de las especies en fósiles y esqueletos de animales, y cómo ha sido su evolución en milenios.

Hablamos de conservación, y ese es el nombre que da lugar a la última parte de nuestro viaje a la biodiversidad. Conservación da las reproducciones con mayor valor, donde podemos ver especies extinguidas de todas las épocas: desde el alca gigante, cuya extinción data del s. XVIII: hasta el lobo marsupial desaparecido en Australia en el último siglo.

Flora, fauna y un espacio que solo el MNCN puede conseguir. Puedes visitar esta exposición permanente en cualquier momento, y maravillarte con todas las novedades que van restaurando e incorporando a la colección.


 

De sangre malagueña, pero corazón árabe. No se puede hablar con él sin imaginarse cruzando esas tierras que tantas culturas mezcla en la orilla del Mediterráneo. Tan lejos quedan a nuestros ojos y tan escasamente conocemos más que por las terribles masacres y atentados que ha sufrido. Alberto García Watson (@agwatson85) vive la vida de forma libre, pero siempre con sus prioridades muy claras.

Desde siempre tuvo clara su vocación como artista y comunicador, que combina con su faceta más comprometida con la sociedad participando en actividades humanitarias. En un primer momento, se puede venir a la cabeza esa idea de bohemio trotamundos que disfruta contando lo que vive. Y aunque la idea no es muy descabellada, Alberto también muestra su opinión más crítica hacia el país en el que ha crecido.

Gracias a la colaboración que ha realizado para diferentes medios como HispanTV, Sputnik News o Sahar TV asegura que ha abierto los ojos y conoce los límites de la verdad.



En su ciudad natal se especializó en el mundo de las artes visuales. Sin embargo, luego ha ejercido como comunicador, ¿cómo consiguió conectar el Arte y el Diseño con el periodismo internacional?

He tenido la gran fortuna de no depender del periodismo para vivir. Con esto quiero decir que, por ejemplo, una de mis primeras pasiones fue el arte. He sido durante muchos años artista, incluso lo he compaginado con mi faceta de comunicador. Soy muy polifacético, y cuando no me he dedicado al periodismo he estado trabajando en otras cosas.

Mi inquietud comenzó a muy temprana edad. Con 12 años le robé a mi padre una revista Interviú, y en ella vi unas fotografías de Sabra y Chatila. Y quién me iba a decir que años más tarde iba a realizar varios reportajes en Beirut en esos campos de refugiados.



De Málaga a República Dominicana, Los Ángeles y luego a Oriente Medio, ¿cómo comenzó ese viaje?
Soy un viajero empedernido desde que era pequeño. Se puede decir que he estado en la carretera, entonces también ha sido mucho el interés por otras culturas. Estudié ciencias políticas, y es un punto en particular que considero imprescindible a la hora de ser un buen periodista. Si no tienes una noción y una capacidad para transmitir lo que realmente entiendes cómo válido en política, te conviertes en un mercenario periodístico. Eres básicamente de usar y tirar, ese es mi punto de vista.
En República Dominicana me interesó mucho la política latinoamericana que allí se hacía. Estuve en Cuba, e incluso conocí al presidente Fidel Castro, al que pude hacer una pintura además de tener la posibilidad (muy breve) de conversar unas palabras con él. Quien sí estuvo muy involucrado con el presidente fue mi padre, que lo conoció en la revolución cubana, en los años 50. De mi padre he heredado especialmente el interés por comunicar y su compromiso con los colectivos más desprotegidos de la sociedad.


Tras haber trabajado en diferentes países alrededor del mundo, ¿cree que todos los periodistas deberían ser corresponsales al menos una vez?


Hay cosas que merecen la pena en la vida. Las corresponsalías y el ser comunicador me han abierto mucho los ojos. Yo le debo al periodismo esa válvula de presión que todos tenemos de denunciar aquellas situaciones que nos parecen injustas. Debería haber más prensa que denunciara las actuaciones de los países más poderosos del mundo sobre la población civil. Esto me recuerda al Watergate, donde rompieron los moldes e incluso lograron la destitución de un presidente.

¿Qué figuras han marcado su trayectoria profesional como comunicador?


Algunos de mis referentes estando en Beirut eran Alcoverro (Tomás Alcoverro, decano de los corresponsales internacionales en Oriente Medio, vivió la Guerra Civil Libanesa), que ahora tiene una columna para La Vanguardia desde Beirut. También recuerdo al recientemente fallecido Robert Fisk (corresponsal para The Independent en Beirut). Él tuvo la fortuna de realizarle tres entrevistas a Bin Laden, ha estado en casi todos los conflictos bélicos que han sucedido y tenía una opinión muy crítica sobre la participación y el posicionamiento occidental en Oriente Medio.

Participa desde hace casi una década como activista ayudando a los más desfavorecidos y reconstruyendo desastres naturales, ¿han cambiado estas vivencias su perspectiva como informador?

Conozco muy bien la Franja de Gaza. He participado en varias misiones humanitarias desde 2011, y he sido miembro de la tripulación española de la II Flotilla de la libertad, en el buque Gernika. En noviembre de 2012, Israel inició una ofensiva militar, y pude contemplar con mis ojos los depósitos de cadáveres acumulados en los hospitales. Son cosas muy duras y muy fuertes que después han sido desmentidas por los medios de comunicación, y tengo fotografías y filmaciones que lo evidencian. Los medios me dijeron que no se podía retransmitir en España, ya que al parecer tiene unos convenios que mantienen la impunidad de algunos de los regímenes. En ese momento me decepcione y entristecí mucho, y fue cuando decidí con quién iba a trabajar, ya que quería hacerlo libremente.

Ha colaborado para medios internacionales como HispanTV en Beirut, Gaza, Palestina… ¿Qué ha supuesto trabajar allí?

Reconozco abiertamente que no puedo ser objetivo. Si conozco la realidad que padecen los refugiados palestinos, que son más de 7 millones alrededor del mundo, no pueden venir las autoridades o medios españoles a decirme que no lo puedo contar así, dado que la argumentación oficial es que en todo momento Israel apelando a su derecho a la legítima defensa, ataca tan sólo a objetivos de Hamás en la Franja de Gaza. Las cifras desmienten esta versión, en la última ofensiva israelí resultaron asesinados más de 2.200 palestinos entre ellos más de 500 menores.

He conocido casos de familias en campos de refugiados del Líbano que se morían de hambre y frío y aseguraban que estaban así desde que Occidente les trajo la democracia y los liberaron a base de “bombardeos humanitarios” y apoyó a los denominados “rebeldes moderados” (una amalgama de extremistas venidos de medio mundo con una versión tergiversada de la Sharia). Me acuerdo cuando me despertaban a las 3 de la mañana para informarme que había ocurrido otro atentado suicida, entonces iba con mi compañera que informaba en inglés y yo en español. Se llamaba Serena Shim. Ella fue asesinada por la inteligencia turca. Es un caso muy conocido porque, tras trabajar como corresponsal en Beirut se marchó a Turquía, y mientras cubría la historia de Kobani, un pueblo kurdo en la frontera con Turquía, pudo acreditar el tráfico de armas que portaban los camiones de Naciones Unidas. Estos supuestamente eran los que llevaban alimentos y víveres a los refugiados sirios. Cuando quiso denunciarlo y presentar las pruebas, inmediatamente fue acusada de espía y amenazada, hasta que murió por un choque de un camión que se dio a la fuga. Su cuerpo nos lo entregaron tiempo después, estaba en un cofre perfectamente sellado para que no pudiéramos hacerle la autopsia. Era la más brillante y profesional de todos nosotros. Fue muy duro para mí tener que cubrir su funeral, es aquí cuando te das cuenta que el periodismo se ha convertido en una actividad de riesgo.

Cuando uno abre la caja de pandora le pasa lo que le pasó a mi compañera. A menos que te apasione la comunicación, te pasa lo que me pasó a mí, que se me presionó e incluso amenazó intentando meterme en un coche a la fuerza para abandonar el Líbano. Se pasa miedo allí, pero yo no iba a sacrificar mi vida y mi familia por mi pasión. Por eso, decidí volver a España, compaginando mi actividad como analista con mi defensa de la causa palestina acudiendo puntualmente a la Franja de Gaza como colaborador de ISM o Movimiento de Solidaridad Internacional. Y desde entonces estoy en Málaga.

Hemos podido ver cómo en Oriente Medio los periodistas han sufrido amenazas para evitar que dieran a conocer información que podía resultar perjudicial. ¿Ha encontrado alguna restricción de este tipo?

He ejercido como corresponsal en lugares en los que no se ha coartado mi libertad de expresión, ni se me ha impuesto una línea editorial. He estado en Siria durante la guerra, y conozco a personas con las que puedes contactar y te sirven de referencia allí.

Si vas solo te puede pasar como les ha pasado a algunos reporteros, que se han dejado llevar por personas que se hacían pasar por fixers, es decir, personas que te esperan en la frontera y te ayudan a entrar y salir de los lugares, son tus traductores y te buscan alojamiento. Desafortunadamente, una vez cogieron a unos fixers que resultaron ser de la banda Al Qaeda, y tuvieron secuestrados a varios periodistas durante tres meses. En Siria puedes pensar que puedes ir solo, pero en realidad necesitas tener a personas cerca porque resulta muy peligroso.

¿Cómo cree que se valora en España a los corresponsales enviados a países extranjeros?

Reconozco que soy muy crítico con el periodismo en España. Recuerdo a muchos compañeros españoles que han sido corresponsales en Oriente Medio y lo han pasado muy mal. Una joven que trabajó para un importante medio español y estuvo en primera plana en la Franja de Gaza me comentó que le pagaban 17 euros por cada artículo. Mientras tanto, Isabel Pérez, una compañera con la que trabajaba en el mismo medio, también se jugaba la vida estando en la valla fronteriza de Israel, y estaba mucho más valorada por un medio internacional. España no valora a sus periodistas, y los ha tenido muy buenos.


Cuando en mitad de la entrevista Alberto me pregunta sobre mis impresiones acerca de lo que me está contando, le expreso mi asombro al no esperar que en España se coartara tanto la libertad de expresión a corresponsales en otros países. Él responde que “la manipulación mediática es gran parte del problema y no la solución. Nos dan a entender que muchos de estos países están siendo regidos por unas terribles dictaduras y que el papel que a veces juega España es el de participar en su liberación y democratización. Esto es básicamente lo que entienden muchos españoles cuando escuchan y ven las noticias. Y observan cómo se expresan los medios de comunicación suenan muy convincentes Pero Libia es la prueba de lo contrario: el país más rico de África hoy es un territorio dividido entre facciones islamistas donde se venden esclavos en mercados públicos. El país se encuentra sumido en una interminable guerra civil.


¿Qué diferencias observa entre el periodismo que se hace en España frente a otros países?


Hay aspectos que no se pueden tocar y que pueden reabrir heridas para algunos, incluso aspectos que están protegidos por la Constitución y no pueden tratarse abiertamente en los medios. Nos convertimos en adalides de la libertad de expresión.

A la hora de las entrevistas, tengo a muchos medios internacionales que están interesados en mi análisis político. Todos ellos extranjeros, ninguno de España. España nunca ha querido invitarme a ningún debate político en relación a lo que ocurre en Oriente Medio.

El periodismo no lo he hecho mi modus vivendi. Esto permite que pueda dedicarme a los medios internacionales y no tener que esperar a los españoles. Conozco a compañeros de profesión que los medios españoles en los que trabajaban les han llegado a bajar el sueldo, o incluso devolver a España por no seguir su línea editorial. Es el caso de Yolanda Álvarez, corresponsal en Jerusalén durante varios años. Cuando fue enviada a la Franja de Gaza durante la última ofensiva militar israelí, la embajada de Israel en Madrid argumentó que era una agente trabajando para intoxicar los medios de comunicación. Finalmente, fue apartada por presiones de la embajada israelí que la acusaron de ser portavoz de Hamás.

En los años que ha trabajado fuera de España, ¿ha echado de menos sus raíces?

El culmen del periodista es poder realizar una actividad donde no te sientas coartado, y tener la complicidad de medios que te aporten esa libertad para expresar lo que estás viendo.

Antes de llegar a Siria, la embajada española me advirtió que no fuera, ya que no se iban a hacer cargo de las consecuencias que pudieran ocurrir conmigo. Me dijeron que buscara por mi cuenta un seguro para retornar mi cadáver si pasara algo. Por eso tiene que haber una pasión detrás que mueva a las personas a llegar al fondo de la verdad.

Cuando la noción que tenemos de lo que ocurre en estos países es tan tergiversada, es cuando mucha gente queda confundida, y cuando hablan de derrocar a su líder. Estando allí te das cuenta que esa no es la realidad, sino que es paralela. Me entristece mucho que ningún medio español haya querido contar con mi colaboración, pero también asumo que la mayoría de medios pertenecen a grupos empresariales que no tienen especial interés en que la población cuente con información fidedigna y que impere sobre todo el incremento de los shares de audiencia. No es algo que me quité el interés para continuar conociendo lo que pasa alrededor del mundo, al fin y al cabo es el eje transversal del buen periodismo.



Analizamos cómo pactan las compañías con el conjunto de sus trabajadores, si realmente son efectivos los convenios por ambas partes y las diferencias de cada sector.

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. Mahatma Gandhi. Imagen: Lambda 3.

Uno de los indicadores más variables en el Anuario del Instituto Nacional de Estadística (INE) es el relacionado con el Mercado Laboral. Por eso, vamos a aprovechar y conocer de forma más detallada cómo se comportan año a año los datos vinculados a las negociaciones colectivas de las empresas.

Hay que tener en cuenta dos de los factores más determinantes que toda sociedad y conjunto de empleados tienen en discusión. Nos referimos al salario económico y jornada laboral. Estos son, según los estudios, los puntos que más llevan a los trabajadores a reclamar un convenio para aumentar o reducir según sea conveniente.

Tal y como nos presenta el Anuario del INE 2019, los convenios económicos que han llegado a reconocerse y ponerse en marcha han disminuido progresivamente en el último año. Si bien no es algo por lo que haya que preocuparse, sí que resulta notable la gran subida que experimentaron en 2016 y la bajada casi de 1000 convenios en el 2017. En los convenios aceptados, ha aumentado el porcentaje del salario mensual, así como reducida ínfimamente las horas trabajadas.

Algunos de los sectores en los que podemos observar mayor número de negociaciones aprobadas han sido:

  • Comercio: 129 convenios con mayor aumento del salario.
  • Industrias de mantenimiento: 128 convenios con mayor reducción de jornada laboral.
  • Transporte de mercancías entre comunidades u otros países (Portugal, Francia, Islas Baleares, Islas Canarias, Ceuta y Melilla): 119 convenios con mayor aumento del salario.
  • Actividades administrativas y servicios auxiliares: 95 convenios con mayor reducción de jornada laboral.

Gracias a ellos, han sido más de 800.000 trabajadores los que han conseguido mejorar sus condiciones de trabajo, ya sea en su nómina o en el número de horas de trabajo. Estos suelen ubicarse en las principales ciudades autónomas de nuestro país, que coinciden con los lugares donde más se desarrollan los sectores mencionados anteriormente. Estos son: Cataluña (86.000 trabajadores), País Vasco (56.000), Andalucía (51.000) y la Comunidad de Madrid (48.000).

Sin embargo, existe la otra realidad donde muchos de los sectores que, como hemos podido analizar corresponden a los sectores primario y secundario, no han conseguido llegar a acuerdos con sus empresas y continúan en la lucha por mejorar su situación laboral. La agricultura, ganadería o la industria extractiva son solo algunos de los ejemplos más claros.


Fuentes: Ine.es. 2019. Relaciones Laborales: Negociación Colectiva.

Mites.gob.es., 2020. Ministerio De Trabajo Y Economía Social.

Expinterweb.mitramiss.gob.es. 2020. Convenios Colectivos: Buscador De Sectores.

Hace unas semanas, tuve la oportunidad de colaborar con Variación XXI, medio digital que ha desarrollado Santiago Martínez Arias, profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Junto con 4 compañeros he estado trabajando en profundidad en un reportaje que recogiera de la mejor forma posible todo lo que ha ocurrido durante estos meses tan duros de la pandemia en relación con los eventos, especialmente deportivos y musicales.


Para documentarnos en profundidad, entrevistamos a María Gómez-Lobo, Directora de Comunicación y Desarrollo de Negocio de Spartan Race España. Ella nos contaba cómo se han adaptado a la nueva normalidad en los meses de confinamiento domiciliario y tras sufrir los efectos de la Covid-19. Aquí tienes el vídeo:


Del mismo modo, también hemos contado con el testimonio de la empresa de organización de eventos musicales Eborasound, que se han visto gravemente afectados por la cancelación de muchos de sus conciertos.

Si quieres leer el reportaje al completo, puedes hacerlo a través del blog de Variación XXI. ¡Gracias!

La Feria de Productos Ecológicos y Consumo Responsable reúne cada año a los sectores de referencia internacional en alimentación y bienestar natural. Es el punto de encuentro de agricultores, productores, comerciales y consumidores de productos orgánicos, que desean promover y extender el cambio hacia la sostenibilidad mediante la filosofía “menos (procesados) es más (calidad de vida)".

Fotografía de la Feria en su 34 edición en 2018, siempre presente su filosofía "menos (procesados) es más (calidad de vida)". Fuente: elmundoecologico.es

Es la cita más esperada por los amantes de la cultura biológica. BioCultura lleva 36 años creciendo y compartiendo todas las novedades del sector ecológico en alimentación, entretenimiento, higiene y cosmética, mobiliario y decoración, turismo y medio ambiente, energías renovables, libros, música y revistas de divulgación. En este espacio, los mejores expertos se reúnen en conferencias, focus groups, debates y actividades con todos los asistentes interesados en aprender más para vivir mejor.

Su andadura comenzó en Madrid, pero pronto comenzaron a extenderse a otras grandes urbes españolas, como Sevilla, Barcelona, A Coruña, Valencia y Bilbao. Sin embargo, a causa de la crisis de la Covid-19, este año se han visto obligados a cancelar todas sus ferias fuera de la capital madrileña, donde han conseguido acondicionarse a las limitaciones que todos sufrimos actualmente.

El nicho de la alimentación ecológica

El mercado de la alimentación ecológica no para de crecer en nuestro país. Según un artículo del ABC, España es el país de la Unión Europea con más superficie dedicada a la producción agrícola ecológica, con casi dos millones de hectáreas y el quinto en todo el mundo. Aunque en cuanto a consumiciones todavía estamos muy atrás en comparación con nuestros países vecinos. El español medio gasta unos 32 euros en comida ecológica al año, mientras que los suizos por ejemplo gastan más de 260 euros al año.

En los últimos años, y sobre todo a partir de 1996, la venta de productos ecológicos se disparó a niveles estratosféricos. “Pasó de 7 operarios y 90.000 kilos de productos comercializados, por un valor de 179.000 euros, ha pasado a 32 millones de kilos de productos con un valor de 43 millones de euros y en torno a 411 productores”.

La comunicación de este mercado se basa sobre todo en el marketing. Los productos bio o ecológicos han ganado mucho terreno y gracias a ello, todas las empresas quieren ser ecológicas. Vender productos ecológicos y llegar a más gente. Utilizan lemas como 'No dañar el planeta' incluso se han hecho un hueco en el mercado periodístico con gran diversidad de revistas ecológicas, artículos en grandes periódicos y muchos programas de televisión.

Y es que a día de hoy, la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente, han pasado de convertirse de un valor añadido a prácticamente en una obligación dentro de las empresas. “No solo por la mayor conciencia social existente respecto a la forma de relacionarse con el medio ambiente, sino porque va asociada a la eficiencia. Y en estos tiempos de ralentización económica, provocada por la crisis del coronavirus, se hace más necesaria que nunca. Especialmente en un sector como el hotelero, cuyo futuro se encamina hacia un turismo mucho más eco” comenta Begoña Torres, especialista en periodismo ecológico.

Además, para controlar que todas las empresas que dicen ser bio lo sean, se puso en marcha el Comité de Agricultura Ecológica, la autoridad de control oficial de este tipo de productos verdes que se encargada de certificar oficialmente que los que utilicen esta etiqueta cumplan con los requisitos que marca la normativa.

Cada año, BioCultura consigue reunir a un mayor número de asistentes en su feria en Madrid. No quieren cerrarse puertas y están dispuestos a conquistar todas las ciudades españolas. Fuente: BioCultura

El paso hacia un mundo sostenible

Desde la revista The Ecologist nos cuentan la evolución que ha vivido la alimentación ecológica en la última década. “Cada vez las familias se preocupan más por alimentar a sus hijos con productos naturales y sin procesar. Muchos de ellos han dejado de comprar bollería industrial para hacer repostería casera con materias primas naturales, y además compartir momentos en familia en estos momentos donde la era tecnológica cada vez nos separa más”.

Además de avanzar hacia la sostenibilidad desde los hogares, en el sector comercial y económico se ha visto reflejado. “Las empresas apuestan por las opciones más ecológicas. Ya no les importa invertir más dinero en trabajar con mejores productos, porque saben que van a ganar más clientes ofreciendo más calidad, y eso se traduce en más dinero. Al final todo es un negocio”, afirma The Ecologist desde la feria en Madrid.

Productos para educar el cuerpo y la mente

Entrar en BioCultura es perderse por la multitud de stands que componen el pabellón y no dejar de fascinarse por la diversidad en sus productos y formas de comunicación. Cada marca es diferente a la anterior, enfocada a un sector específico y con el sello de garantía de calidad. Nos llama la atención el espacio de Vanessa Losada, creadora del blog que lleva su propio nombre y fundadora del aula de biococina “El Sentido del Gusto”. Su objetivo no es otro que construir un modelo de cocina ético y moderno, adaptando sus recetas a todos los hogares con un toque vegetal, saludable y fresco.

Con la misma pasión y sentimiento por lo natural, Casa Pareja presenta un año más su cosecha de aceite de oliva virgen extra ecológico. Cuentan con una ubicación única, entre  más de 350 hectáreas de olivares en el sureste del término municipal de Jumilla (Murcia) y a 400 metros del mar. De esta forma, consiguen traernos el olor y sabor de la tierra y el trabajo artesanal.

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