by Aroa Rocher Gerpe

Carlos Salas (@ojomágico en Twitter) conoce cómo captar la atención de la audiencia a la que se dirige, en este caso una videoconferencia entre futuros periodistas. Sabe conectar con las nuevas generaciones, algo que sin duda resulta una ardua tarea entre muchos de los profesionales consolidados en diferentes sectores punteros de nuestro país, incluso en la comunicación. Y dentro de esta jungla informativa, nos enseña una perspectiva que en estos tiempos parece olvidada: la escritura, el arte de las palabras o también llamado storytelling.

En el periodismo, no hay valor más importante dentro de un texto que las declaraciones de fuentes relacionadas con nuestro tema en cuestión. “Los testimonios aportan mayor valor, cercanía y belleza a nuestros trabajos periodísticos”, cuenta Carlos.

¿Cómo llegó hasta ahí? Salas nos explica dos escalones fundamentales que todo periodista debe afrontar durante su carrera profesional: encontrar la especialización adecuada para uno mismo y saber controlarla y adaptarla según cada situación. El storytelling reúne estas dos cualidades y permite aplicarlas a cualquier sector en el que se desarrolle el profesional. “La clave es conseguir dominar nuestra historia”, concluye Salas.

Continuando dentro del mundo del periodismo, uno de los grandes problemas a los que se enfrenta todo comentarista, comunicador o narrador de historias es saber ordenar y sintetizar la información que es esencial. “No se trata de un proceso sencillo, y requiere tiempo y dedicación, sobre todo a la hora de realizar reportajes que suelen tener mayor extensión narrativa. Para ello, lo mejor es tomar pequeñas anotaciones y encontrar tu propia fórmula perfecta.”, afirma el periodista. La información puede ser nuestro aliado si sabemos tratarla eficazmente, y eso solo puede conseguirse nutriéndose de lectura y cultivando nuestro conocimiento constantemente.

Tras la introducción, comienza la acción. Salas propone un ejercicio de escritura: escribir en 5 minutos 5 párrafos sobre la adicción de los jóvenes a los móviles y a la miopía. Una vez que tenemos el tema, solo hay que seguir la estructura: Situación (1), Complicación (2), Cronología (3), Solución (4), Conclusión (5). Sencillo, pero vamos a complicarlo más. Añadimos un nuevo párrafo: Descripción (6), y a su vez, vamos a leer nuestra composición de la siguiente forma: 6, 1, 2, 3, 4, 5. ¿Tiene sentido? En caso de respuesta afirmativa, probamos a cambiarlo de orden. ¿Sigue teniendo sentido? Esa es la clave de saber contar una historia.

Una vez que tenemos nuestro propio texto como base y toda nuestra atención en él, es hora de aportarle el valor personal, algo que Salas no olvida y nos recuerda como fundamental para atraer a nuestro público. En el periodismo, no hay valor más importante dentro de un texto que las declaraciones de fuentes relacionadas con nuestro tema en cuestión. “Los testimonios aportan mayor valor, cercanía y belleza a nuestros trabajos periodísticos”, cuenta Carlos. Del mismo modo, todo periodista debe saber hacerse preguntas, para así poder responder y adelantarse a las preguntas que el lector se pueda llegar a hacer: “Las preguntas generan dopamina en nuestro cerebro, y permiten que estemos más motivados y con mayor predisposición a la atención y el aprendizaje”.

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